
No quieres hacerle daño, pero la pones en contra de él cada vez que tienes ocasión. La quieres, pero por encima de todo quieres que sea feliz, y no sabes sí algún día logrará ser contigo, lo feliz que fue con él./Tus bromas esconden tus mayores miedos, tus chistes tus mayores deseos./Quieres que lo deje: que se dé cuenta de que tú nunca la agobiarías, ni le harías el daño que él le está haciendo./Pero temes, que aún dejándole, nunca se dé cuenta de que en ti encontrará lo que tanta falta le hace./Llevas esperando este momento, si no me equivoco, meses ya, pero a la vez esperando que se alargue./Tú razón, tu excusa, siempre ha sido el que ella sea de él, y ahora que ves que por fin, tu oportunidad está a la vuelta de la esquina, o incluso más cerca, te contraes con cobardía. /Puto miedica que estás hecho./ Nunca se te ansío tan fácil ¿eh?/ Pues ahora lo tienes todo servido en bandeja, asique sigue como hasta ahora, conviértete en su hombro en el que llorar, róbale más de una sonrisa cada mañana, y siempre asegúrate de estar detrás en esos momentos en los que ella sienta que no pertenece con nadie./ Ríete de su estupidez y convéncete a ti mismo de que es la adecuada, de que un físico gana más que nada./ Y eso chico, cambia tus patrones, porque guiándote con miedo no llegas a ningún lado.
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